Nivel educativo de maestros en Nicaragua está estancado

Por Dora González Álvarez, La Prensa, 31 agosto 2017

"Entre 1999 y 2014 el nivel de educación de los maestros en Nicaragua prácticamente se estancó, según el informe Aprender Mejor: Políticas Públicas para el Desarrollo de Habilidades, publicado este miércoles por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El informe señala que en 2014 en promedio un maestro en el país tenía 12.9 años de educación, ligeramente superior a los 12.3 que tenía en 1999. La media educativa de los docentes nicaragüenses era hasta el 2014 inferior al promedio de América Latina y El Caribe, que es de 15.6 años de preparación educativa.

Chile, por ejemplo, con una de las economías más desarrolladas de la región registra que sus maestros tienen 16.6 años de formación y el 87.7 por ciento de sus alumnos de tercer grado cumplen al menos seis horas de jornada escolar.

En cambio en Nicaragua solo el dos por ciento cumplió como mínimo las seis horas escolares. Pese a que se ubica en los niveles más bajos mostró una mejoría en comparación con 1999, cuando ninguno de sus estudiantes cumplía con ese horario.

Para analizar los años de educación de los maestros, el BID en el estudio tomó de referencia para Centroamérica a Nicaragua, Honduras y Costa Rica.

Los maestros son clave

Julian Cristia, economista del BID que participó en la edición del informe, dice que si bien es importante aumentar los años de educación de los maestros, eso no va a tener un efecto, como el que tendría la evaluación de los planes de formación que están desarrollando y estructurarlos de acuerdo con las necesidades en los salones de clases.

“Los maestros son clave para el desarrollo de habilidades de los estudiantes; sin embargo, el hecho de requerir que los maestros tengan más años de educación no pareciera ser la forma para realmente potenciar a los maestros, hay que darle otro tipo de intervención relacionada que sí ha tenido otro efecto. Es intervención, es un programa público que consiste en proveer planes de clases a los maestros, es decir, guías a los maestros que buscan apoyarlos para que ellos puedan dar clases más efectivas”, dijo Cristia.

Actualizar conocimientos

Es necesario que los docentes que ya están trabajando reciban capacitación en paralelo a su sistema de trabajo con el fin de actualizar los conocimientos y esto le permita tener mayores herramientas para elevar la calidad de educación.

En el caso de maestros de nuevo ingreso, Cristia apunta que ahí sí se debe exigir un nivel de educación más alto del que actualmente tiene el país, pero que eso no debe significar que se debe destinar más presupuesto en la preparación, sino en desarrollar estrategias de formación que han dado buenos resultados en otros países y que Nicaragua podría adoptar.

“Esta política sí ha tenido efecto positivo en los aprendizajes de los estudiantes y es una política poco costosa realmente, no requiere un incremento del gasto (…), vemos una política importante porque (se logra) el aprendizaje con un nivel bajo de gasto apoyando a los maestros en la planificación de sus clases”, destacó el economista del BID.

Nicaragua se ubica en los últimos lugares, en la categoría de los años de estudios para los docentes. Pese a eso Cristia, señala que el país ha tenido un avance en comparación —de forma general— con América Latina.

Políticas de educación

El informe detalla que entre 1999 y 2014 los rangos de formación académica crecieron de un 14.6 a 15.2 años, pero a la vez señala que contratar maestros con más años de educación significaría aumentar el gasto por la necesidad de compensar a los maestros los años de formación adicionales.

“Esta exigencia suele afectar a los que acaban de ingresar en la profesión docente y no a los maestros en ejercicio. También, ciertos gobiernos han introducido sistemas de pago que asignan salarios más altos a los maestros con más años de educación. Estas políticas podrían tener importantes consecuencias, porque introducen poderosos incentivos para que los maestros acumulen más años de educación. Sobre la base de la evidencia analizada, los gobiernos deberían considerar utilizar otros criterios para seleccionar a los maestros y fijar sus remuneraciones, que vayan más allá del número de años de educación”, señala el informe.

Estrategias clave

Julian Cristia, economista del BID que participó en la edición del informe, ejemplificó con dos programas que se desarrollaron en Perú.

“Un ejemplo es un programa que era una laptop por niño (…), programa que se implementó a gran escala, gastaron alrededor de 200 millones de dólares en total, se hizo una evaluación rigurosa del programa y no se encontraron efectos en el aprendizaje de estudiantes. En cambio, en otro programa que se implementó, que se llama Expande tu Mente fue un programa el cual tuvo como objetivo transmitir la idea a los estudiantes en que si ellos se esfuerzan tendrían mayor inteligencia. Trataron de demostrar que la inteligencia no es algo fijo, que no es algo con lo que se nace, sino que es algo que se desarrolla. Lograron demostrar que con menos de un dólar por niño se tuvo un mayor efecto en el aprendizaje”, aseveró Cristia."

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