Una red de albergues clandestinos en Costa Rica para quienes huyen de Nicaragua

By Frances Robles

January 12, 2019

Haga clic aqui para ver el articulo original


 

El patio está repleto de colchones y maletas; algunas de ellas desbordan ropa. Se usan sábanas para separar a las familias de los extraños y a las mujeres de los hombres.

Las mujeres cocinan en una fogata al aire libre que se alimenta con madera recién cortada porque en la cocina de esta sencilla casa rural de tres habitaciones en el interior costarricense no hay espacio suficiente para preparar los alimentos de cincuenta fugitivos hambrientos.

Esta es una casa de seguridad para manifestantes nicaragüenses que intentan evitar que las autoridades de su país los capturen. No fue diseñada para albergar cómodamente a mucha gente.

Aunque la propiedad se encuentra del otro lado de la frontera, en Costa Rica, quienes viven aquí se turnan para hacer guardias nocturnas ante el temor de que agentes nicaragüenses puedan infiltrarse en su refugio.

 

La hermosa y compleja Bogotá: guía para viajeros primerizos

La mujer que lo dirige, que se hace llamar “la Madrina”, miró a su alrededor mientras un compatriota cortaba un tronco con un machete para hacer más leña.

“La estadía aquí la consideramos temporal”, dijo la mujer. “Ya estamos cansados y queremos regresar a casa”.

El nombre verdadero de la Madrina es Lisseth Valdivia; era propietaria de tres tiendas de ropa en Matagalpa, una ciudad al norte de Managua, la capital de Nicaragua. A esta mujer de 39 años, madre de dos hijos, le gustaba ir al gimnasio; tenía una moto nueva y le iba bien económicamente.

 

Su vida, al igual que la de decenas de miles de nicaragüenses, se transformó en abril de 2018, cuando primero los jubilados y luego los jóvenes salieron a las calles a exigir la destitución del presidente Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.

Hacía tiempo que muchos nicaragüenses consideraban que Ortega, en el cargo desde 2007, iba volviéndose cada vez más autocrático. No obstante, lo que acabó por llevar a las calles a los manifestantes de manera masiva fueron los recortes a la seguridad social, tremendamente impopulares.

Según observadores de derechos humanos, la policía y las turbas oficialistas respondieron con brutalidad a los reclamos, al disparar y asesinar a manifestantes de todo el país, incluso a los que estaban desarmados.

English
News Display Image: